El aprecio de los humedales en Huacho

El aprecio de los humedales en Huacho 1

Se cree que la voz “Huacho” tiene varias acepciones, algunos dicen que el vocablo significa “amigo de los peces”, otros dicen que deriva en el significado “canal”, mientras que por otra parte se sostiene que proviene del nombre de Urpay Huachac, diosa de los humedales. Independientemente del significado correcto, la alusión a las aguas tanto dulces como saladas, mantiene presente la importancia que han tenido las aguas en el desarrollo de  Huacho desde sus primigenios pobladores hasta la actualidad.

Los humedales, fuente de vida

A consecuencia de las filtraciones de la Irrigación Santa Rosa, lo que ocasionó parte de  la destrucción de Bandurria, ésta zona del sur de Huacho presenta un ecosistema de humedal costero, cuya biodiversidad es muy amplia, conocido con los nombres de Humedal del Paraíso o Playa Chica. Su longitud abarca 8 kilómetros y cuenta con un ancho que varía entre los 100 metros y los 2 km dividida en dos lagunas cuya profundidad máxima es de 1,5 metros; cerca se encuentra el desierto costero donde pueden diferenciarse una serie de quebradas costeras y elevaciones donde se hallan cuantiosos restos de las civilizaciones prehispánicas que ocupaban el lugar.

El aprecio a la fuente de vida que representa el humedal surge de la importancia que tuvo para los pobladores de Huacho, así como de otras zonas aledañas, el consumo de las especies acuáticas que se dan en el lugar, que también ha sido fuente de alimentación y descanso para las aves migratorias.

Urpay Huachac, diosa de los humedales

El mito de Urpay Huachac, de cuyo nombre se cree (entre tantas otras hipótesis) provenga el de Huacho, se disemina a en la costa central peruana y es conocida como “la que pare palomas”. Según el mito, Urpay Huachac y su hijo Auca Atama procedían del mar y eran quienes según la misma tradición oral, habían fundado varios pueblos antiguos; las hijas de la diosa se habían convertido en palomas. Ambos fueron objeto de culto por parte de los pescadores de la región, entre los cuales era notoria la devoción a estos dioses provenientes del mar.

Urpay Huachac era adorada bajo la forma de una paloma de hueso, y se le ofrecía el mullu, una concha roja propia de los mares cálidos; a ella se le pedían favores relacionados con el agua, tanto la lluvia como el mantenimiento de agua en las fuentes naturales como pozos y ríos. Al hijo de la diosa, Auca Atama se le adoraba para conseguir su favor en el aumento de los nacimientos de los hijos de los pobladores, así como el incremento de los animales y  plantas de donde provenían sus alimentos: todo aquello que tenía  relación con el progreso de las comunidades. En la descripción del mito nos encontramos con significados verdaderamente representativos de los humedales y de la pesca tanto en lagunas como en el mar, en especial por los signos provenientes de la presencia de aves donde se encuentra la diosa, así como la multiplicación de las especies al ser favorecidos por su hijo.

Los primeros pobladores de los pueblos de pescadores ubicados en Huacho comprendieron que los ecosistemas de los humedales eran parte importante de la preservación y aumento de aquellas especies de peces que diariamente consumían para poder subsistir, dejándolo reflejado en el legado del mito de la diosa Urpay Huachac.

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