La inmigración japonesa en Huacho

La inmigración japonesa en Huacho 1

La colonia Nikkei es una sociedad huachana, donde ha quedado de manera perenne el legado de la colonia japonesa tras su primera migración al territorio peruano. Sus tradiciones culturales, la gastronomía, la práctica de artes marciales y todas sus expresiones culturales, han marcado a la población de Huacho donde actualmente residen alrededor de 60 familias, que integran la colonia japonesa.

El arribo del Sakura Maru

Propiedad de la empresa japonesa Nippon Yusen, la embarcación Sakura Maru fue donde 790 nipones zarparon desde el puerto de Yokohama el día 7 de febrero de 1899, con destino al Puerto del Callao en Perú, donde arribaron el 3 de abril del mismo año. Los pasajeros y nuevos empleados que residirían en el territorio peruano provenían de diferentes puntos del país del Sol Naciente, todos varones, originarios de Niigata, Yamaguchi, Hiroshima, Okayama, Tokyo e Ibaraki.

Los obreros japoneses llevaban un contrato firmado por 4 años de servicios, distribuidos entre el campo y centrales azucareras localizadas a los largo del litoral peruano. Quedaba convenido en el documento que se les pagaría 2 y 1/2 libras esterlinas (aproximadamente 25 yenes) mensuales, prestando servicios por 10 horas diariamente, y sumado a eso se les prestaría atención médica y alojamiento. Los trabajadores deberían contar con edades comprendidas entre los 20 y 25 años.

Una dura realidad

Ésta primera llegada de trabajadores japoneses, seguidos por otras más, fue concertada entre Teikichi Tanaka, contratista de la «Compañía japonesa de inmigración» y el empresario Augusto B. Leguía, abriéndose paso a un importante movimiento migratorio entre Japón y Perú. Aunque se contaba con contratos de trabajo, la realidad fue que Leguía se quedó con buena parte de lo que correspondía a los pagos de salarios de los trabajadores japoneses.

Aparte de eso, apenas a dos meses del primer arribo, una oleada de enfermedades como el cólera, disentería, malaria, peste y tifus intestinal, afectó hasta incluso provocar las muerte de 226 de éstos inmigrantes; para el mes de octubre de 1900, las víctimas mortales de éstas enfermedades ascendieron en 126, para una tasa porcentual del 16% de inmigrantes fallecidos en apenas 18 meses.

Acciones del gobierno japonés

Sumada al precario nivel de vida de los trabajadores japoneses se encontraba la traba del idioma, pues tenían la negativa de aprender español, ya que no tenían previsto permanecer más tiempo que el convenido en el contrato en Perú. Muchos de éstos japoneses contactaron con los alcaldes y gobernadores de sus provincias de origen pidiendo ser rescatados. La cancillería nipona en Perú intervino inmediatamente, contactando directamente con los hacendados a quienes le trabajaban sus compatriotas, lo cual originó un cambio en el escenario laboral, con lo que se pudieron mantener los movimientos migratorios entre ambos países.

Legado cultural

Aunque los japoneses tuvieron que atravesar por muchas dificultades en su proceso de migración, supieron mantener el espíritu y establecer lazos tanto comerciales, como sociales y culturales con los peruanos. En el caso de la colonia Nikkei peruana asentada en Huacho, las celebraciones de sus tradiciones ancestrales nos siguen recordando la belleza de sus raíces culturales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *